Desarrollo de Las Hurdes

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Turismo

Las Hurdes ofrecen un amplio abanico de recursos que pueden ser más queatractivos para el visitante, dando igual la época que sea. La estacionalidad del año, es otro punto a favorecer a esta comarca. Las deseadas vacaciones veraniegas cuentan en esta zona con un gran interés acuático, al ser ésta una región con abundante agua que se transforma en apacibles y cristalinas piscinas naturales donde aliviar el calor estival, en vivaces chorros y saltos de agua a los que llegar a través de osadas rutas y sendas que la primavera viste de luminosidad y brillo, y donde poder sentirse aventureros por unos días. En meandros y presas de imposible realidad cuyos vapores invernales envuelven de brumas las cimas de sus sierras, en laderas sembradas de castaños, cerezos, riberas de altozanos chopos que llegados a los otoñales meses de octubre y noviembre determinan libertar sus hojas al viento.

Un entorno que invita a descubrir atrayentes lugares en los que pasar el rato de una forma u otra; a los amantes de la pesca, con su caña, los que prefieran la caza en los cotos que posee la comarca, y no dejemos atrás la ya extendida caza fotográfica, tan especial en la zona por la existencia de aves de un importante interés ornitológico.

Acompaña a cada estación una peculiar gastronomía; los cocidos de pipos con berzas, las jugosas truchas que pescan en sus ríos y pantanos, calderetas de cabrito, ensaladas de limón, las sabrosas migas, las patatas meneás, unos surtidos de embutidos, y terminar una suculenta comida con un postre, socochones, puchas, pudins y deliciosas tartas realizadas con frutos de la zona como son castañas, higos etc. Son el toque final para reponer fuerzas después de realizar unas fructíferas rutas por las cuencas de sus ríos o las cordilleras de sus montes y peñascos.

Y para descansar y retomar energías para comenzar el día siguiente encontramos una gran diversidad de alojamientos, para todos los gustos y todo tipo de visitantes, hoteles rurales, pensiones, hostales, campings, apartamentos rurales, hospederías y casas rurales.

Toda una completa combinación que estimula al visitante el deseo de perderse por unos días y comprobar que los paraísos aún existen.

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El monasterio

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MONASTERIO DEL DESIERTO DE BATUECAS

El Desierto de San José se fundó en 1599 por el P. Tomás de Jesús, en aquel entonces Superior Provincial de los Carmelitas Descalzos de Castilla. El monasterio se construyó en lo profundo del valle de Batuecas, un auténtico paraíso natural rodeado de ríos, bosques y altas montañas. Lo intrincado del valle y su belleza provocaron que desde antiguo éste estuviera rodeado de leyendas, que contribuyeron a aumentar el misterio que ya de por sí tenía.

Los Carmelitas Descalzos, fieles a su tradición contemplativa, vivieron en este Desierto solitario como en un oasis de paz, siendo un monasterio que acogía constantemente a Carmelitas de diversos conventos que, tras tiempo de actividad apostólica, necesitaban del remanso de la contemplación.

En 1836 los religiosos fueron expulsados, y el monasterio fue vendido y destruido, tanto por la mano del hombre como por un inmenso incendio que lo dejó en ruinas. En 1937 fue recuperado y restaurado por Santa Maravillas de Jesús, Carmelita Descalza, quien lo cedió de nuevo a los Padres Carmelitas en 1950, restaurando así la vida de Desierto contemplativo.

Hoy, una pequeña comunidad de frailes Carmelitas, mantiene viva la llama de la vida contemplativa en este Desierto de Batuecas, un lugar que es en laactualidad, también, un espacio de acogida para todos aquellos que quieren acercarse a vivir un tiempo de silencio.

En la actualidad, nuestros superiores también han dado permiso para que recibamos vocaciones, jóvenes que quieran entregarse a la vida contemplativa según el carisma del Carmelo.

NUESTRA COMUNIDAD

Éstos somos parte de la comunidad que habitamos en el Santo Desierto de San José de las Batuecas. Algunos permanecemos de continuo y otros pasan temporadas que les ayudan en su camino. Nuestros visitantes también son ya un cachito de nuestra comunidad.

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MONASTERIO DEL DESIERTO DE BATUECAS

El Desierto de San José se fundó en 1599 por el P. Tomás de Jesús, en aquel entonces Superior Provincial de los Carmelitas Descalzos de Castilla. El monasterio se construyó en lo profundo del valle de Batuecas, un auténtico paraíso natural rodeado de ríos, bosques y altas montañas. Lo intrincado del valle y su belleza provocaron que desde antiguo éste estuviera rodeado de leyendas, que contribuyeron a aumentar el misterio que ya de por sí tenía.

Los Carmelitas Descalzos, fieles a su tradición contemplativa, vivieron en este Desierto solitario como en un oasis de paz, siendo un monasterio que acogía constantemente a Carmelitas de diversos conventos que, tras tiempo de actividad apostólica, necesitaban del remanso de la contemplación.

En 1836 los religiosos fueron expulsados, y el monasterio fue vendido y destruido, tanto por la mano del hombre como por un inmenso incendio que lo dejó en ruinas. En 1937 fue recuperado y restaurado por Santa Maravillas de Jesús, Carmelita Descalza, quien lo cedió de nuevo a los Padres Carmelitas en 1950, restaurando así la vida de Desierto contemplativo.

Hoy, una pequeña comunidad de frailes Carmelitas, mantiene viva la llama de la vida contemplativa en este Desierto de Batuecas, un lugar que es en laactualidad, también, un espacio de acogida para todos aquellos que quieren acercarse a vivir un tiempo de silencio.

En la actualidad, nuestros superiores también han dado permiso para que recibamos vocaciones, jóvenes que quieran entregarse a la vida contemplativa según el carisma del Carmelo.

NUESTRA COMUNIDAD

Éstos somos parte de la comunidad que habitamos en el Santo Desierto de San José de las Batuecas. Algunos permanecemos de continuo y otros pasan temporadas que les ayudan en su camino. Nuestros visitantes también son ya un cachito de nuestra comunidad.