Desarrollo de Las Hurdes

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Turismo

Las Hurdes ofrecen un amplio abanico de recursos que pueden ser más queatractivos para el visitante, dando igual la época que sea. La estacionalidad del año, es otro punto a favorecer a esta comarca. Las deseadas vacaciones veraniegas cuentan en esta zona con un gran interés acuático, al ser ésta una región con abundante agua que se transforma en apacibles y cristalinas piscinas naturales donde aliviar el calor estival, en vivaces chorros y saltos de agua a los que llegar a través de osadas rutas y sendas que la primavera viste de luminosidad y brillo, y donde poder sentirse aventureros por unos días. En meandros y presas de imposible realidad cuyos vapores invernales envuelven de brumas las cimas de sus sierras, en laderas sembradas de castaños, cerezos, riberas de altozanos chopos que llegados a los otoñales meses de octubre y noviembre determinan libertar sus hojas al viento.

Un entorno que invita a descubrir atrayentes lugares en los que pasar el rato de una forma u otra; a los amantes de la pesca, con su caña, los que prefieran la caza en los cotos que posee la comarca, y no dejemos atrás la ya extendida caza fotográfica, tan especial en la zona por la existencia de aves de un importante interés ornitológico.

Acompaña a cada estación una peculiar gastronomía; los cocidos de pipos con berzas, las jugosas truchas que pescan en sus ríos y pantanos, calderetas de cabrito, ensaladas de limón, las sabrosas migas, las patatas meneás, unos surtidos de embutidos, y terminar una suculenta comida con un postre, socochones, puchas, pudins y deliciosas tartas realizadas con frutos de la zona como son castañas, higos etc. Son el toque final para reponer fuerzas después de realizar unas fructíferas rutas por las cuencas de sus ríos o las cordilleras de sus montes y peñascos.

Y para descansar y retomar energías para comenzar el día siguiente encontramos una gran diversidad de alojamientos, para todos los gustos y todo tipo de visitantes, hoteles rurales, pensiones, hostales, campings, apartamentos rurales, hospederías y casas rurales.

Toda una completa combinación que estimula al visitante el deseo de perderse por unos días y comprobar que los paraísos aún existen.

Las Hurdes

Las Hurdes es una comarca española situada en el extremo norte de Extremadura. Está compuesta por solo 5 municipios o concejos y 43 núcleos de población, 4 de los cuales ya están despoblados. La riqueza natural de la comarca es de carácter forestal. En altoextremeño la comarca se conoce como las Jurdes o Las Jurdis. Pese a no pertenecer a la misma provincia, el territorio está ligado al valle de Las Batuecas, en cuya parte baja se asienta, no obstante, la alquería hurdana de Las Mestas.

Municipios[editar · editar código]

Municipio Población Superficie Densidad
Caminomorisco 1.221 147,6 8,2
Casares de las Hurdes 489 20,75 23.57
Ladrillar 204 53 3.85
Nuñomoral 1.411 95 14.89
Pinofranqueado 1.670 148,9 11,22

Geografía[editar · editar código]

Localización de la comarca de Las Hurdes en la provincia de Cáceres.

Se trata de un terreno montañoso de clima mediterráneo con influencia atlántica. Limita con la Sierra de Gata, las Tierras de Granadilla y la Sierra de Francia, (Salamanca). Forma parte de la llamada “España húmeda”.

Siete ríos riegan sus valles: el río Malo o Ladrillar, el río Batuecas, el río Hurdano, el río Malvellido, el río Esperabán, el río Ovejuela y el río de Los Ángeles.

Al igual que en la mayoría de las comarcas del noroeste de la provincia de Cáceres, Las Hurdes conserva toda su herencia cultural asturleonesa, entre cuyos rasgos más característicos se encuentra el dialecto altoextremeño, perteneciente al idioma leonés.

El monasterio

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MONASTERIO DEL DESIERTO DE BATUECAS

El Desierto de San José se fundó en 1599 por el P. Tomás de Jesús, en aquel entonces Superior Provincial de los Carmelitas Descalzos de Castilla. El monasterio se construyó en lo profundo del valle de Batuecas, un auténtico paraíso natural rodeado de ríos, bosques y altas montañas. Lo intrincado del valle y su belleza provocaron que desde antiguo éste estuviera rodeado de leyendas, que contribuyeron a aumentar el misterio que ya de por sí tenía.

Los Carmelitas Descalzos, fieles a su tradición contemplativa, vivieron en este Desierto solitario como en un oasis de paz, siendo un monasterio que acogía constantemente a Carmelitas de diversos conventos que, tras tiempo de actividad apostólica, necesitaban del remanso de la contemplación.

En 1836 los religiosos fueron expulsados, y el monasterio fue vendido y destruido, tanto por la mano del hombre como por un inmenso incendio que lo dejó en ruinas. En 1937 fue recuperado y restaurado por Santa Maravillas de Jesús, Carmelita Descalza, quien lo cedió de nuevo a los Padres Carmelitas en 1950, restaurando así la vida de Desierto contemplativo.

Hoy, una pequeña comunidad de frailes Carmelitas, mantiene viva la llama de la vida contemplativa en este Desierto de Batuecas, un lugar que es en laactualidad, también, un espacio de acogida para todos aquellos que quieren acercarse a vivir un tiempo de silencio.

En la actualidad, nuestros superiores también han dado permiso para que recibamos vocaciones, jóvenes que quieran entregarse a la vida contemplativa según el carisma del Carmelo.

NUESTRA COMUNIDAD

Éstos somos parte de la comunidad que habitamos en el Santo Desierto de San José de las Batuecas. Algunos permanecemos de continuo y otros pasan temporadas que les ayudan en su camino. Nuestros visitantes también son ya un cachito de nuestra comunidad.

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MONASTERIO DEL DESIERTO DE BATUECAS

El Desierto de San José se fundó en 1599 por el P. Tomás de Jesús, en aquel entonces Superior Provincial de los Carmelitas Descalzos de Castilla. El monasterio se construyó en lo profundo del valle de Batuecas, un auténtico paraíso natural rodeado de ríos, bosques y altas montañas. Lo intrincado del valle y su belleza provocaron que desde antiguo éste estuviera rodeado de leyendas, que contribuyeron a aumentar el misterio que ya de por sí tenía.

Los Carmelitas Descalzos, fieles a su tradición contemplativa, vivieron en este Desierto solitario como en un oasis de paz, siendo un monasterio que acogía constantemente a Carmelitas de diversos conventos que, tras tiempo de actividad apostólica, necesitaban del remanso de la contemplación.

En 1836 los religiosos fueron expulsados, y el monasterio fue vendido y destruido, tanto por la mano del hombre como por un inmenso incendio que lo dejó en ruinas. En 1937 fue recuperado y restaurado por Santa Maravillas de Jesús, Carmelita Descalza, quien lo cedió de nuevo a los Padres Carmelitas en 1950, restaurando así la vida de Desierto contemplativo.

Hoy, una pequeña comunidad de frailes Carmelitas, mantiene viva la llama de la vida contemplativa en este Desierto de Batuecas, un lugar que es en laactualidad, también, un espacio de acogida para todos aquellos que quieren acercarse a vivir un tiempo de silencio.

En la actualidad, nuestros superiores también han dado permiso para que recibamos vocaciones, jóvenes que quieran entregarse a la vida contemplativa según el carisma del Carmelo.

NUESTRA COMUNIDAD

Éstos somos parte de la comunidad que habitamos en el Santo Desierto de San José de las Batuecas. Algunos permanecemos de continuo y otros pasan temporadas que les ayudan en su camino. Nuestros visitantes también son ya un cachito de nuestra comunidad.

Las Batuecas

VALLE DE LAS BATUECAS

Situada al sur de la provincia de Salamanca, el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia forma parte de las estribaciones occidentales de la Cordillera Central.

La singularidad de esta parque no se limita a la riquísima flora o a su variada fauna. Encierra además una gran riqueza cultural: la presencia de abundantes abrigos con pinturas rupestres, que existen en el valle de Batuecas, en el valle de Lera o en el Valle de Belén; la existencia de castros bettones o las explotaciones mineras romanas…son una muestra de este patrimonio.

El hecho de ser un área de transición entre las cálidas tierras extremeñas y la fría meseta castellana, y el presentar diferencias altitudinales considerables, hace del Parque Natural de Las Batuecas – Sierra de Francia un enclave de gran diversidad en comunidades botánicas. El tapiz vegetal está formado tanto por especies de ámbito mediterráneo como atlántico.

Entre encinas retorcidas aparecen ejemplares notables de alcornoques, tejos, madroños, durillos, lentiscos, enebros y algún almez, confundidos entre la abundante cobertura proporcionada por la jara pringosa.
Dentro del Parque se encuentran también comunidades higroturbosos típicas del Sistema Central, prácticamente únicas en lo Península, y en las que destaca la presencia de especies como el atrapamoscas o los brezales de carroncha.
Además aparecen grandes áreas cultivadas de árboles frutales, viñedos y olivares. De entre todos sobresale, por su extensión y aprovechamiento, los cultivos de cerezo, base económica de muchos pueblos de la Sierra.

Respecto a la fauna, es fácil ver volar buitres, tanto leonados como negros. También puede verse águila real, halcón peregrina, alimoche, búho real. No obstante, si hay un ave dentro del ParqueNatural que merece especial atención por el delicada estado de sus poblaciones en nuestra país, es la cigüeña negra.
Entre las 46 especies de mamíferos hay: tejón, gata mantés, garduña, gineto, desmán de las Pirineos a nutria. No obstante, la especie más interesante es el lince ibérico, que mantiene en esta zona del sur de Salamanca una de las últimas reductos. También hay que destacar la existencia las poblaciones de cabra montés, ciervos , jabalíes y corzos.